Archivo para abril 2010
CÓMO SUPERAR LAS RESISTENCIAS (PARTE I)
Hola amig@s, Un agrado saludarles nuevamente.
En esta edición estoy publicando la primera parte de “Cómo superar las Resistencias” al comunicarnos (conversar) con otras personas. He creído que podría ser útil para quienes han experimentado alguna dificultad cuando sostienen una conversación con algún interlocutor, como suele ocurrir a menudo.
Comencemos entonces:
Al comunicarnos con los demás pareciera ineludible la tónica de “ensayo/error”, o viceversa. Quizás algunos estén de acuerdo en que es muy difícil regir el comportamiento de otros con igual rapidez, eficiencia y certeza que el que pertenece a uno mismo. Pues bien, para el éxito personal una sugerencia crucial es la que consiste en apurar ese proceso; algo que todos podemos aprender. Y, ahora la cuestión sería, ¿cómo se logra eso? Sencillamente construyendo relaciones, comprendiendo los filtros mentales que en PNL (Programación Neuro-Lingüística) se conocen como Metaprogramas, y también aprendiendo a “calibrar” a la gente, por ejemplo, en una interacción cualquiera de tal forma que nos permita comunicarnos con los demás en su propio lenguaje.
El proceso de ensayo/error, en toda interacción entre personas, es una experiencia que hemos experimentado casi todos los humanos. Aquí pretendemos ofrecer algunas pautas de cómo enfrentar las resistencias y, simultáneamente, superar las dificultades.
En los comunicadores de excelencia un rasgo común a todos ellos es la “flexibilidad”; no obstante más que el término es el significado que encierra esa palabra lo que confiere la cualidad de “clave” a la hora de comunicarnos con otros. Un comunicador eficaz aprende a calibrar a su interlocutor, primeramente y, a continuación, estará modificando el comportamiento propio hasta que se produzca el resultado esperado. Para ser un buen comunicador, en primera instancia, se ha de poseer un franco sentido de la humildad y, luego, tener la disposición para cambiar. En esto la sola voluntad no es suficiente. Es un desafío sumamente difícil el intentar que otros entiendan los puntos de vista propios, a la fuerza. Una solución viable es una comunicación eficaz empleando una paciente flexibilidad, atenta y llena de recursos.
Desafortunadamente la flexibilidad comunicacional no es un rasgo que posea la gente por naturaleza. Muchos seguimos similares pautas, como en el añejo juego del “monito mayor”. Y, en varios casos, seguros de ser dueños de la razón confiamos en que repitiendo una y otra vez el mismo comportamiento culminará abriéndose el camino. Agregue a eso el amor propio y la inercia. Por otra parte, pareciera ser más fácil continuar haciendo las cosas de la manera habitual. No obstante, la mayoría de las veces lo más fácil resulta lo peor que podíamos hacer. Quisiera que considerara la posibilidad de aprender a: cambiar de dirección, romper pautas de comportamiento, reconducir la comunicación y rescatar algo de la confusión. Por favor tenga en cuenta que un individuo que jamás modifica sus pautas de comunicación se arriesga constantemente a caer en terreno pantanoso.
Se me ocurre que usted ya ha de saber que en todo sistema el que goza de más alternativas es el que ofrece más eficacia. Sucede igual con las personas. El punto crucial reside en sugerir tantas opciones como nos sea factible, intentando abrir todas las compuertas, probando tantos planteamientos alternativos como se requiera para resolver el problema. Piense que si nos condujéramos por un solo guión o funcionáramos en base a una sola estrategia tendríamos la eficiencia de un tren subterráneo sin energía eléctrica.
Tony Robbins, afamado conferencista y motivador comunicacional norteamericano, relata una educativa anécdota en su Best Seller “Unlimited Power”. “En cierta ocasión”, relata Robbins, “fui testigo de cómo una amiga convencía al recepcionista de un hotel para que le permitiera continuar en la habitación durante varias horas más, cuando ya tenían previsto dejarla desocupada. Ocurría que su marido se había lastimado en un accidente de Ski, y ella quería que descansase hasta disponer de un medio de transporte. El recepcionista, educado pero muy consciente de su responsabilidad, aducía toda clase de excelente razones por las cuales no podía acceder. Mi amiga le escuchaba con respeto, pero sin dejar de oponerle luego otras razones contrarias y aún más convincentes.
Observé cómo recorría toda la escala, desde la seducción y la persuasión femeninas hasta la lógica y la razón. Sin mostrarse altanera ni por un instante, y sin aparentar una insistencia excesiva, simplemente perseveró en busca de su objetivo. Hasta que el recepcionista sonrió a su pesar y dijo: ‘señora, creo que usted gana’. ¿Cómo obtuvo lo que deseaba? Mediante la flexibilidad, que le permitió cambiar de postura e intentar una maniobra nueva cada vez que el recepcionista se oponía, hasta lograr que dejara de oponerse”. ¿Qué habría hecho usted en una situación similar?
Una gran mayoría piensa que negociar, en una discusión, viene a ser algo parecido a un pugilato verbal. Uno machaca con los argumentos propios hasta alcanzar lo esperado. Sin embargo es más eficaz, y además elegante, el modelo que nos ofrece el aikido o el t’ai chí. Disciplinas asiáticas de antigua data. En ese caso la meta no se trata de doblegar una fuerza, sino redireccionarla, sin oponerse a ésta con igual medicina; es más recomendable tomar la energía dirigida en contra nuestra y direccionarla en un nuevo sentido. Eso mismo es lo que hizo la amiga de Tony y es lo que habitualmente realizan los comunicadores de excelencia.
Sería conveniente considerar que la resistencia es una utopía. Lo que realmente existe y se observa a menudo son comunicadores sin flexibilidad; presionan en el momento menos oportuno y en erróneo sentido. Retomando el ejemplo del instructor de aikido, al emplear técnicas de esta disciplina oriental, un comunicador de excelencia en lugar de discutir los argumentos de su oponente, introduce toda su sensibilidad y los mejores recursos de que dispone, identificando el nacimiento de una resistencia, fijándose en las notas que sugieren una “melodía” de acuerdos, situándose al mismo nivel de su interlocutor y otorgando una nueva dirección a la estrategia comunicacional, hacia los resultados que él espera.
Bien amig@s, dejamos hasta aquí este ciclo de comentarios acerca de las “Resistencias”. Continuaremos lo antes que nos sea posible, de tal modo que quede todo publicado, para que se comprenda el mensaje en su totalidad.
Un abrazo.
Eduardo Brizuela Álvarez.
¿CÓMO PROCESA “EL TIEMPO” USTED?
Hola amigos, un placer reunirme con ustedes nuevamente.
En esta ocasión vamos a comentar acerca de “El Tiempo”, pero ojo, no me estoy refiriendo a pronosticar el tiempo ni anunciar si más tarde hará más frío o si mañana amanecerá nublado. Nada de ésto tiene que ver con lo que veremos a continuación, aquí.
Es probable, que algunos ya hayan oído hablar de este tema, otros tantos puede que sean ya unos expertos en la materia; sin embargo, por experiencia sé que es mucha la gente, al menos en Chile, que aún no tiene idea, más bien dicho, no se da cuenta de cómo procesa El Tiempo en su vida diaria. Quiero advertir, de entrada, que quizás no alcancemos a revisar todos los puntos en una sola edición, en nuestro Blog, de todos los tópicos relacionados con la forma en que los humanos procesamos y nos referimos a la utilización de El Tiempo.
Para que vaya formándose una idea de qué se trata ésto digamos, en primer lugar, que como personas todos tenemos un Pasado, un Presente y un Futuro a los que nos referimos constantemente, la mayoría de las veces de manera inconsciente (subconscientemente). Para que lo comprenda mejor puede hacer un sencillo ejercicio mental: imaginar qué hizo en determinados momentos y para que se pueda dar cuenta, exactamente, de las diferencias en que usted procesa, cada vez, “algo” específico, piense en una acción rutinaria, algo que usted sabe que hace cada día de manera constante. Ésto podría ser “tomar desayuno”, “cepillarse los dientes”, “ducharse”, etc. Usted elija lo que prefiera.
Ahora bien, si ya eligió una de las actividades propuestas, por ejemplo tomar desayuno, recuerde haber hecho ésto hace una semana. Cierre los ojos si le resulta más fácil para que pueda visualizar en su mente la imagen que forma al recordar; posiblemente esté “viéndose” sentado(a) tomando su desayuno con lujo de detalles. ¿Ve la imagen en colores? ¿De qué tamaño es la imagen que ha formado en su mente? ¿Hay algún sonido de fondo, o voces? ¿Experimenta alguna sensación tal vez? Si ha logrado visualizar ese recuerdo, con todos los detalles, pruebe ahora recordar otra ocasión haciendo la misma actividad, digamos unos cinco años antes. Evoque sus recuerdos, de hace cinco años y mantenga los mismos contenidos (misma imagen), de hace una semana. De esta forma podrá apreciar mejor que un recuerdo es más reciente que otro. Permítame otra pregunta, ¿De que dirección diría usted que vienen sus recuerdos? Puede utilizar sus manos para indicar la dirección si lo prefiere. Y, para distinguir mejor lo que le propongo tome la misma vivencia e imagine que tomará el desayuno en una semana más y luego véase a usted mismo tomando el desayuno en cinco años más. La pregunta ahora es, ¿en qué dirección visualiza estos dos nuevos momentos? Y por último visualice el momento actual; es decir, cuando hoy ha tomado el desayuno, ¿En qué punto de su espacio mental “ve” esta imagen suya?
La configuración (forma) en que visualice los sucesos en el tiempo puede variar, de una a otra persona; sustancialmente, no obstante, muchas personas logran visualizar los distintos momentos a través de una línea. Es lo que en PNL llamamos “Línea del Tiempo” y ésta generalmente va de izquierda a derecha, naciendo el pasado en el extremo izquierdo, con el presente próximo a sí mismo en ocasiones frente a uno, y el futuro extendiéndose hacia la derecha del individuo. Hay quienes experimentan su Línea Temporal, con el pasado a su espalda (tras de sí), el presente sobre sí, en frente de ellos, y el futuro se extiende hacia delante. Por otra parte, las personas zurdas generalmente poseen una Línea Temporal inversa; es decir, el Pasado a su derecha y el Futuro a su izquierda.
Si ha podido identificar su “Línea del Tiempo” ya, ahora puede explorarla para descubrir cómo están ordenados sus recuerdos, vivencias del presente y cómo va proyectando su futuro. Y hágase preguntas para notar las diferencias con mayor facilidad. Por ejemplo, ¿De qué tamaño son las imágenes de mí pasado reciente, en comparación con mi pasado más lejano? Y, ¿cómo visualizo los sucesos en mi futuro inmediato? y ¿Cómo “veo” lo que proyecto en el futuro a largo plazo? ¿Son distintas las imágenes de mi presente? ¿Cómo evoco lo que hice hoy por la mañana?, por ejemplo.
AL “meterse” en su propia Línea Temporal contemple cómo son las imágenes en cada momento del tiempo. ¿Son en colores, cercanas, iluminadas? ¿Hay sonidos o voces? ¿Experimenta algún sentimiento con algunas de ellas? ¿Hay movimiento en las imágenes (como una película), o son estáticas (fijas)?
Si hasta aquí ha tenido éxito siguiendo los pasos que he propuesto y ha logrado evocar su Línea del Tiempo, entonces usted ha descubierto la forma en que procesa el tiempo. ¿Qué utilidad nos ofrecen estos conocimientos? Muchos. Y juntos los iremos aprendiendo; sólo que ha de tener un poco de paciencia y seguirnos en éste, SU Blog. Si lo desea invite a sus amigos y familiares a que nos visiten y también aprendan este nuevo descubrimiento.
En las próximas ediciones también aprenderá con nosotros cómo “verbalizamos” el procesamiento del tiempo y, como se menciona en “Gramática Transformacional”, el uso de determinadas palabras en lugar de otras hacen una gran diferencia en la manera de experimentar una situación cualquiera. Le voy a dar un ejemplo breve y sencillo para que se vaya formando una idea de lo que puede aprender con estas enseñanzas.
Piense en algo que hizo en su pasado inmediato y refiérase a él en voz alta o si prefiere, escríbalo. Podría ser algo así: “hice una bonita acción”, e intente visualizar en su mente las imágenes que correspondan a esa acción en particular. Y ahora, piense en ese mismo recuerdo y cambie un poco la frase para referirse a lo mismo pero, ahora, empleando los sufijos “ando” o “endo”. Por ejemplo, “estuve haciendo una bonita acción”. Y nuevamente, por favor, intente visualizar la acción en su mente. ¿Nota algún cambio? Si usted es como la mayoría de las personas, es probable que se de cuenta que en la segunda alternativa, ha visualizado su recuerdo con movimiento; como si fuese una película. Si ahora observa, otra vez, la alternativa anterior se podrá dar cuenta que el recuerdo se ve, probablemente, como una imagen fija, sin movimiento alguno. Y, como es posible que nuevamente se esté preguntando para qué sirve todo ésto, le puedo adelantar que cuando damos moviento a una imagen mental, como por ejemplo cuando se trata de una vivencia positiva, lo habitual que experimenta la persona es sustancialmente superior a que si lo hace evocando una imagen estática. ¡Pruébelo! y si le parece bien, cuéntenos cómo lo estuvo viviendo, al darse cuenta de los cambios que hubiere experimentado.
Buena suerte a tod@s.
Eduardo Brizuela Álvarez.





