"ENTRENAMIENTO NEURO ASOCIATIVO"

Herramientas y Técnicas de PNL para el "cambio" personal.

CÓMO SUPERAR LAS RESISTENCIAS (PARTE I)

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Hola amig@s, Un agrado saludarles nuevamente.

En ocasiones existe confusión al comunicarnos con otros.

En ocasiones existe confusión al comunicarnos con otros.

En esta edición estoy publicando la primera parte de “Cómo superar las Resistencias” al comunicarnos (conversar) con otras personas. He creído que podría ser útil para quienes han experimentado alguna dificultad cuando sostienen una conversación con algún interlocutor, como suele  ocurrir a menudo.

Comencemos entonces:

Al comunicarnos con los demás pareciera ineludible la tónica de  “ensayo/error”, o viceversa. Quizás algunos estén de acuerdo en que es muy difícil regir el comportamiento de otros con igual rapidez, eficiencia y certeza que el que pertenece a uno mismo. Pues bien, para el éxito personal una sugerencia crucial es la que consiste en apurar ese proceso; algo que todos podemos aprender. Y, ahora la cuestión sería, ¿cómo se logra eso? Sencillamente construyendo relaciones, comprendiendo los filtros mentales que en PNL (Programación Neuro-Lingüística) se conocen como Metaprogramas, y también aprendiendo a “calibrar” a la gente, por ejemplo, en una interacción cualquiera de tal forma que nos permita comunicarnos con los demás en su propio lenguaje.

Darnos a entender es lo que importa, en toda conversación.

Darnos a entender es lo que importa, en toda conversación.

El proceso de ensayo/error, en toda interacción entre personas, es una experiencia que hemos experimentado casi todos los humanos. Aquí pretendemos ofrecer algunas pautas de cómo enfrentar las resistencias y, simultáneamente, superar las dificultades.

En los comunicadores de excelencia un rasgo común a todos ellos es la “flexibilidad”; no obstante más que el término es el significado que encierra esa palabra lo que confiere la cualidad de “clave” a la hora de comunicarnos con otros. Un comunicador eficaz aprende a calibrar a su interlocutor, primeramente y, a continuación, estará modificando el comportamiento propio hasta que se produzca el resultado esperado. Para ser un buen comunicador, en primera instancia, se ha de poseer un franco sentido de la humildad y, luego, tener la disposición para cambiar. En esto la sola voluntad no es suficiente. Es un desafío sumamente difícil el intentar que otros entiendan los puntos de vista propios, a la fuerza. Una solución viable es una comunicación eficaz empleando una paciente flexibilidad, atenta y llena de recursos.

Desafortunadamente la flexibilidad comunicacional no es un rasgo que posea la gente por naturaleza. Muchos seguimos similares pautas, como en el añejo juego del “monito mayor”. Y, en varios casos, seguros de ser dueños de la razón confiamos en que repitiendo una y otra vez el mismo comportamiento culminará abriéndose el camino. Agregue a eso el amor propio y la inercia. Por otra parte, pareciera ser más fácil continuar haciendo las cosas de la manera habitual. No obstante, la mayoría de las veces lo más fácil resulta lo peor que podíamos hacer. Quisiera que considerara la posibilidad de aprender a: cambiar de dirección, romper pautas de comportamiento, reconducir la comunicación y rescatar algo de la confusión. Por favor tenga en cuenta que un individuo  que jamás modifica sus pautas de comunicación se arriesga constantemente a caer en terreno pantanoso.

Comunicarnos con los demás es tarea de todos

Comunicarnos con los demás es tarea de todos

Se me ocurre que usted ya ha de saber que en todo sistema el que goza de más alternativas es el que ofrece más eficacia. Sucede igual con las personas. El punto crucial reside en sugerir tantas opciones como nos sea factible, intentando abrir todas las compuertas, probando tantos planteamientos alternativos como se requiera para resolver el problema. Piense que si nos condujéramos por un solo guión o funcionáramos en base a una sola estrategia tendríamos la eficiencia de un tren subterráneo sin energía eléctrica.

Tony Robbins, afamado conferencista y motivador comunicacional norteamericano, relata una educativa anécdota en su Best Seller “Unlimited Power”. “En cierta ocasión”, relata Robbins, “fui testigo de cómo una amiga convencía al recepcionista de un hotel para que le permitiera continuar en la habitación durante varias horas más, cuando ya tenían previsto dejarla desocupada. Ocurría que su marido se había lastimado en un accidente de Ski, y ella quería que descansase hasta disponer de un medio de transporte. El recepcionista, educado pero muy consciente de su responsabilidad, aducía toda clase de excelente razones por las cuales no podía acceder. Mi amiga le escuchaba con respeto, pero sin dejar de oponerle luego otras razones contrarias y aún más convincentes.

Observé cómo recorría toda la escala, desde la seducción y la persuasión femeninas hasta la lógica y la razón. Sin mostrarse altanera ni por un instante, y sin aparentar una insistencia excesiva, simplemente perseveró en busca de su objetivo. Hasta que el recepcionista sonrió a su pesar y dijo: ‘señora, creo que usted gana’. ¿Cómo obtuvo lo que deseaba? Mediante la flexibilidad, que le permitió cambiar de postura e intentar una maniobra nueva cada vez que el recepcionista se oponía, hasta lograr que dejara de oponerse”. ¿Qué habría hecho usted en una situación similar?

A veces un interlocutor puede ser violento

A veces un interlocutor puede ser violento

Una gran mayoría piensa que negociar, en una discusión, viene a ser algo parecido a un pugilato verbal. Uno machaca con los argumentos propios hasta alcanzar lo esperado. Sin embargo  es más eficaz, y además elegante, el modelo que nos ofrece el aikido o el t’ai chí. Disciplinas asiáticas de antigua data. En ese caso la meta no se trata de doblegar una fuerza, sino redireccionarla, sin oponerse a ésta con igual medicina; es más recomendable tomar la energía dirigida en contra nuestra y direccionarla en un nuevo sentido. Eso mismo es lo que hizo la amiga de Tony y es lo que habitualmente realizan los comunicadores de excelencia.

Sería conveniente considerar que la resistencia es una utopía. Lo que realmente existe y se observa a menudo son comunicadores sin flexibilidad; presionan en el momento menos oportuno y en erróneo sentido.  Retomando el ejemplo del instructor de aikido, al emplear técnicas de esta disciplina oriental, un comunicador de excelencia en lugar de discutir los argumentos de su oponente,  introduce toda su sensibilidad y los mejores recursos de que dispone, identificando el nacimiento de una resistencia, fijándose en las notas que sugieren una “melodía” de acuerdos, situándose al mismo nivel de su interlocutor y otorgando una nueva dirección a la estrategia comunicacional, hacia los resultados que él espera.

Bien amig@s, dejamos hasta aquí este ciclo de comentarios acerca de las “Resistencias”.  Continuaremos lo antes que nos sea posible, de tal modo que quede todo publicado, para que se comprenda el mensaje en su totalidad.

Un abrazo.

Eduardo Brizuela Álvarez.

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Escrito por Eduardo Brizuela A.

24 abril, 2010 a 17:23

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